Sin hipocresías, como dios manda
Qué sensación más extraña, pensaba que la tenía olvidada pero ya veo que no.
La mar estaba en calma y este último chaparrón aunque con chubasquero me ha sorprendido, y lo peor, me ha mojado.
Sabía como estaban las cosas y me sincero sin el falso cariño que debería tener y que por supuesto no me tienen. Y es una de mis metas conseguidas, aceptar el pasado como un impulso del presente, consciente de que la planificación es absurda y hay que estar enamorada de la vida aunque a veces duela y más que animarte a experimentar te haga salir corriendo. Que no es el caso.
La vida es muy corta y elegimos qué y a quién queremos, aunque en ocasiones no salgan las cosas.
Mi foto va dedicada a lo bonito de la vida, con el objetivo cumplido, que tenga una familia.
Etiquetas: Ruffo

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